
"Mientras iba caminando entre enebros cenicientos, oí de repente un rumor insólito, una especie de silbido que se asemejaba al grito de alerta de las gamuzas. Miré a mi alrededor y capté con el rabillo del ojo derecho la silueta de un bípedo que huía entre los árboles, en dirección al borde del claro, donde una tupida maleza de arbustos enanos recubría el pie de la pendiente. Sin hacer ruido y doblada hacia delante, la criatura seguía corriendo, se eclipsaba detrás de un árbol para volver a aparecer como un monstruo, con el resplandor de la luna a la espalda. Fue entonces cuando giró la cabeza hacia mí y permaneció inmóvil por un instante. Volví a oír aquel furioso bufido y, durante una fracción de segundo, pude ver su rostro: vi ojos y dientes, pero apenas logré distinguir forma o color. La cara no era más que una sombra gris y el cuerpo una silueta oscura, y así, amenazante, se erguía ante mí aquella figura. Era completamente peluda, tenía dos patas cortas y brazos fuertes que le caían casi hasta las rodillas. Calculé que mediría más de dos metros de altura. Aquel cuerpo parecía pesar mucho más que un hombre de idéntica estatura, pero se acercaba a la linde de los arbustos enanos a paso tan ligero y vigoroso que me causó tanto pánico como alivio. continuara...
thaisZ
nicol.G
barbaraM
nicol.V
